Home Staging significa, literalmente, la puesta en escena de una casa. Tal y como lo define Barb Schwarz, la pionera de esta técnica de marketing nacida en Estados Unidos, se trata de “pensar en una casa como en un producto”. Si antes de vender un coche se le realiza una puesta a punto, ¿por qué no hacer lo mismo en un inmueble? Esta técnica de marketing muestra al posible comprador todo el potencial de la vivienda, y le sitúa en un espacio acogedor en el que le es mucho más fácil imaginarse su vida futura. El resultado son ventas más rápidas y con mejor precio.

El Home Staging se lleva utilizando en Estados Unidos desde los años 70 y, tras su importación por los países del norte de Europa, llegó a España a principios de esta década. Y a tenor de la cantidad de profesionales –home stagers– que se han especializado desde entonces, está aquí para quedarse. Solo a modo de ejemplo: el portal Home Staging España incluye más de un centenar de home stagers e incluso se ha lanzado una revista temática en nuestro país.

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El abc del Home Staging

Tapizados antiguos, cortinas raídas, desconchones en las paredes y baldosas que bailan: parece una película de terror pero, por desgracia, es la realidad de muchos inmuebles a la venta o en alquiler en España. El Home Staging consiste en mejorar esos detalles para conseguir una buena impresión, tanto en las visitas como en los anuncios. Ya sabemos la importancia de contar con buenas fotos (enlace interno al artículo sobre las fotos) en el sector inmobiliario pero, al fin y al cabo, la cámara no puede hacer milagros.

No existe una receta única para el Home Staging. Una buena parte depende del instinto y el estilo de cada home stager, de las características de la vivienda y del perfil de posible comprador según la zona y el rango de precios. Pero sí que hay unas cuantas reglas básicas para mejorar el aspecto de una vivienda: limpiar, pintar, despejar el espacio, realizar pequeñas reparaciones y crear ambientes en vez de mostrar habitaciones vacías supone una inversión que, generalmente, se recupera con creces.

Cuándo recurrir al Home Staging

Aunque esta técnica de marketing puede aplicarse casi en cualquier vivienda, los expertos recomiendan valorar la inversión especialmente en aquellos inmuebles en los que haya urgencia por vender o que ya lleven un tiempo en el mercado: en vez de una bajada de precio, puede resultar mucho más rentable mejorar su apariencia. También es una buena opción en aquellas viviendas antiguas heredadas entre varias personas: el gasto, dividido entre todas ellas, es mínimo, y las visitas pueden multiplicarse.

De hecho, aunque en España aún no se cuenta con muchos datos, en Estados Unidos las cifras son claras: las viviendas con Home Staging se venden hasta ocho veces más rápido y por un precio hasta un 20% más alto que las que se muestran vacías o sin esta intervención.

Un enfoque para cada caso

Las técnicas de Home Staging varían en función de si la vivienda todavía está ocupada, si se encuentra amueblada o no o si es para alquilar completamente equipada. En el caso de los inmuebles con residentes, hay que adaptarse en la medida de lo posible a lo que ya se tiene. Si la casa está vacía, habrá que considerar incorporar muebles de manera temporal, y una opción muy útil puede ser recurrir a los muebles de cartón. La presencia de muebles ayuda a hacerse una mejor idea del espacio disponible, y las casas vacías a menudo parecen más pequeñas de lo que son en realidad.

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Que no quede ni mancha

Aunque pueda parecer una obviedad, el primer paso en el Home Staging es una buena limpieza a fondo. No se trata solo de quitar el polvo y adecentar los cristales: hay que dejar los interruptores impolutos y los grifos relucientes. Y esto incluye también balcones y terrazas, o jardines y zonas de acceso en las viviendas unifamiliares. Además hay que considerar llevar a cabo pequeñas reparaciones, como solucionar un grifo que gotea o una puerta que chirría, o cambiar los tiradores por unos más modernos.

Despersonalizar: adiós a la vida anterior

Un posible comprador quiere visualizar su vida en esa vivienda, no conocer la de los propietarios anteriores. Por eso deben retirarse todas las fotos personales, imanes de la nevera, recuerdos de viaje y la mayor parte de los objetos de decoración.

Despejar especialmente el salón, la cocina y el baño de los enseres personales es un requisito básico antes de una sesión fotográfica o de la visita inmobiliaria.

Amor a primera vista

Los expertos en Home Staging tienen en mente que la primera opinión de una casa se forma en los primeros quince segundos de una visita. Por eso es imprescindible cuidar al máximo qué es lo primero que se ve al entrar, y también la imagen que se recibe desde la puerta de cada habitación.

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Menos es más

El objetivo es que el comprador se haga una imagen real de cómo queda la casa amueblada, pero que pueda a la vez imaginar sus propios objetos en ese espacio. Para ello la clave está en simplificar: quitar todo aquello que sobra, especialmente en el dormitorio, donde suele haber demasiados muebles. Además, debe asegurarse que hay espacio suficiente para que pueda realizar la visita sin estrecheces teniendo en cuenta que va a querer inspeccionar todos los rincones de la casa.

Un vistazo a los armarios

Los espacios de almacenamiento constituyen un factor importante para el comprador, por lo que es de esperar que quiera inspeccionarlos al detalle. Si la vivienda está vacía, es importante que estén perfectamente limpios. Si aún está habitada, hay que procurar mostrarlos lo más ordenados posibles y con algún espacio vacío.

Colores y estilos neutros

Para gustos, los colores, pero para vender una casa, mejor usar tonos neutros. Una vivienda a la venta debe resultar atractiva para todo tipo de público independientemente de sus gustos personales, y los colores estridentes pueden hacer perder de vista el resto de factores. Lo ideal es poder pintar la casa de blanco o de colores claros, y elegir muebles de líneas rectas y que destaquen poco.

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El recurso de los textiles

Si no se puede invertir en muebles nuevos, los textiles pueden ser un buen aliado para cambiar el aspecto de una casa. Telas y cojines ayudan a neutralizar sillones y sofás, y existen opciones económicas para actualizar las cortinas. Por lo que respecta a las camas, los expertos recomiendan mostraras siempre vestidas, nunca con el colchón a la vista, y a ser posible con sábanas nuevas y de colores lisos y neutros. En el cuarto de baño es recomendable contar con toallas impolutas y conjuntadas, preferiblemente blancas.

Lo que se ve y lo que no se ve

Una buena iluminación es básica: además de aprovechar al máximo la luz natural, hay que asegurarse que todas las bombillas de la vivienda funcionan y ofrecen una iluminación suficiente y agradable en cada estancia. Por otra parte, es importante también prestar atención a lo que no se ve. Es aconsejable una buena ventilación para acabar con el olor de tabaco o de animales domésticos. Si es necesario puede recurrirse a algún ambientador de fragancia suave, con cuidado porque los más intensos no gustan a todo el mundo. Si la vivienda todavía está ocupada, hay que prestar atención a los olores de la cocina antes de una visita.

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El toque natural, pero sin pasarse

Un cesto con fruta fresca en la cocina o alguna planta en un rincón aportan un toque extra para mostrar el espacio más habitable. Pero los expertos advierten contra la tentación de pasarse en ese intento de naturalizar el espacio: una mesa puesta o una bandeja de desayuno a los pies de la cama son opciones exageradas.

Opción lujo

Todas estas consideraciones se pueden aplicar a todo tipo de vivienda, pero en el sector más alto hay que tener en cuenta algún detalle añadido: en este caso, la calidad de los muebles elegidos debe ir en consonancia con el nivel adquisitivo del posible comprador. Los home stagers especializados en esta gama de inmuebles suelen recurrir al alquiler temporal de muebles e incluso al préstamo de alguna obra de arte.

Retoques de última hora

La primera visita a una vivienda es fundamental y debe cuidarse cada detalle con una inspección general en el último momento. Vaciar las papeleras, bajar la tapa del inodoro y dejar algunas luces encendidas contribuirán a mejorar la primera impresión. Algunos home stagers llegan a recomendar poner música suave para ambientar la visita.