Las cifran son claras: las franquicias inmobiliarias en España han vuelto a crecer en el último año, y la tendencia ascendente se mantiene desde finales de 2014. En el último año la facturación de esta parte del sector incrementó la facturación, se abrieron 535 nuevos establecimientos, se sumaron 5 nuevas redes y se generaron más de 1.800 puestos de trabajo. 

Con estos números no es de extrañar que crezca el interés por abrir una franquicia. Pero, ¿está todo el mundo preparado para ello? ¿Qué hay que tener en cuenta antes de decidirse por esta opción? ¿Cuál es la que más se adapta a nuestros intereses, objetivos o forma de trabajar? Hemos hablado con la Asociación Española de Franquiciadores (AEF) y estos son los consejos básicos que nos han ofrecido para no equivocarse en la elección de una franquicia. 

Conocer las reglas del juego

La primera recomendación es preguntarse si realmente se está dispuesto a ser empresario: no todo el mundo sirve para ello. Se puede ser muy buen comercial, pero gestionar una empresa implica muchos otros factores. Hay que tener claro además que trabajar con una franquicia supone seguir las directrices que se marcan desde la central y que ya han sido testadas anteriormente. Si se prevé salirse de las reglas para probar ideas propias, lo más probable es que se deteriore la relación entre ambas partes. “El buen franquiciador marca el camino del éxito, porque los errores ya los cometió él antes de empezar a franquiciar”, indican desde AEF.

Capacidad financiera

Entre las diversas franquicias del sector inmobiliario, existen diversas opciones de inversión. Además de las propias posibilidades de financiación, es interesante informarse sobre si las propias marcas que nos interesen ofrecen algún tipo de ayuda en este sentido o si cuentan con convenios de colaboración con entidades financieras. 

Elegir la actividad y el tipo de producto

No todas las franquicias inmobiliarias son iguales: las hay centradas en la vivienda de lujo o segunda residencia, en todo tipo de inmuebles incluidos locales y oficinas, las centradas solo en el alquiler en el centro de las ciudades y las que se especializan solo en áticos. Es importante definir cuál es la que más interesa en cada caso. 

Informarse al detalle

Se recomienda recabar el máximo de información antes de ponerse en contacto con la propia franquiciadora: desde la información que ofrezca en su propia página web a lo que se pueda encontrar en revistas especializadas, portales digitales, ferias de franquicias o incluso a través de la Asociación Española de Franquiciadores. 

Visitar a la franquiciadora

Cuando se tiene claro qué empresa franquiciadora encaja con los planes previstos, es el momento de concertar una visita. Esta reunión permitirá disipar posibles dudas y es el paso previo a solicitar información precontractual con todos los datos completos sobre la franquicia: procedimientos, operativa, aperturas, cierres, direcciones de los locales abiertos, presencia internacional, registro de la marca… La empresa está obligada a facilitar todos estos datos al candidato a franquiciado 20 días antes de cualquier firma o desembolso económico, para que pueda estudiarlo con calma. Por su parte, el candidato se compromete a no desvelar esta información mediante la firma de una cláusula de confidencialidad. 

Visitar a franquiciados

La mejor manera de conocer el funcionamiento de una agencia de franquicia es visitar a los franquiciados que ya operan en esa red, a poder ser en diversas ciudades y ubicaciones. Así se podrá obtener información directa sobre cómo es el trato con la central, si han contado con ayuda para la inversión inicial y en la búsqueda del local, si reciben formación inicial y continua y cómo la valoran, cómo funcionan las campañas publicitarias y qué tipo de apoyo se presta ante cualquier tipo de problema o dificultad. Es la misma información que se le habrá solicitado al franquiciador, pero visto desde la otra parte. 

Si vas a ser el primer franquiciado de una empresa, hay que intentar conseguir todas las referencias posibles del franquiciador como empresario. 

Contrato con lupa

Como en cualquier decisión de este tipo, siempre hay que cubrirse las espaldas. Antes de firmar el contrato de adhesión a la franquicia, que suele estipularse de manera inicial en un periodo de cinco años, es fundamental que lo revise un abogado especializado para evitar cláusulas abusivas o posibles sorpresas desagradables posteriores.

La ubicación adecuada

Una de las claves de todo negocio es la ubicación del establecimiento. Algunas marcas requerirán cierto tipo de calles y restringirán otras, o impondrán un mínimo de metros cuadrados, espacio de escaparate, etc. En cualquier caso, será el franquiciador quien dé el visto bueno final al emplazamiento, y hay muchas cadenas que colaboran con el candidato a franquiciado en el proceso de búsqueda del local idóneo. 

Profesionalidad

Más allá del tipo de franquicia escogido y de todos los factores anteriores, existe un requisito previo imprescindible: la profesionalidad. El sector inmobiliario exige conocer el mercado y sus entresijos, tener dotes comerciales y don de gentes, ser capaz de prestar una atención al cliente excelente. A diferencia de otro tipo de franquicias, como la restauración o algunas marcas de ropa y complementos, en las que el producto se vende por sí solo, en este sector el trato y la confianza con el cliente son factores fundamentales. Y eso solo lo ofrecen los buenos profesionales.