El Banco de España observa que es necesario mantener un seguimiento «estrecho» de la evolución del crédito al consumo, así como del mercado inmobiliario, prestando atención especial a los criterios de concesión en estos sectores, según se desprende del ‘Informe sobre Estabilidad Financiera de la Primavera de 2019’.

La institución presidida por Pablo Hernández de Cos cree que, aunque, «de momento» estos desarrollos no suponen un riesgo para la estabilidad del conjunto del sistema financiero español ni reclaman la adopción de medidas macroprudenciales, sí que requieren de un aumento de la vigilancia de este tipo de operaciones y de un mayor seguimiento a las entidades más dinámicas en este segmento.

Según el documento, el crédito al consumo continúa creciendo a tasas de dos dígitos, aunque se observa una desaceleración significativa en la segunda mitad de 2018. Para el Banco de España, los patrones tanto de oferta como de demanda están detrás de esta evolución, en particular el deseo de entidades con menor cuota de mercado de ganar peso.

En los últimos tres años, el crédito al consumo concedido por las entidades de depósito y los establecimientos financieros de crédito (EFCs) en España ha crecido en unos 30.000 millones de euros, moviéndose desde algo más de 60.000 millones de euros en diciembre de 2015 a los casi 90.000 millones de euros en diciembre de 2018.

El crédito para la adquisición de bienes de consumo duradero es el principal responsable del alza, que registra tasas de crecimiento interanual cercanas o superiores al 20% desde finales de 2016. No obstante, se observa que se ha desacelerado en la segunda mitad de 2018.

Fuentes de la dirección general del Banco de España han aclarado que esta desaceleración podría ser una respuesta a que las entidades están viendo aumentar la morosidad y se han vuelto más «cautos y exigentes», al tiempo que la demanda «embalsada» que tenían los consumidores consecuencia de la crisis podría haberse «satisfecho».

Con todo, lo que importa son los desarrollos tendenciales y no datos concretos, mientras que han asegurado que lo más preocupante sería que el aumento del crédito viniera de una política más agresiva por parte de los grandes operadores, si bien han descartado que esto sea así.

El Banco de España considera que un factor que ha contribuido al crecimiento del crédito ha sido el comportamiento observado en los EFCs, entidades que no pueden captar depósitos y que se caracterizan por otorgar crédito en segmentos de negocio específicos.

Alza de dudosos o mora

En cuanto a los activos dudosos en este segmento, comenzaron a incrementarse a partir de 2017, y a mediados de 2018, alcanzaron tasas de crecimiento en el entorno del 20%, aunque han moderado ligeramente su crecimiento en la segunda mitad del año, hasta el 18,4% en diciembre.

Además, la morosidad está aumentando a tasas de dos dígitos y acelerándose, lo que pone de manifiesto una «cierta fragilidad de la demanda de crédito en un contexto macrofinanciero muy benigno».

El efecto de la nueva ley hipotecaria

De su lado, la financiación hipotecaria a los hogares ha presentado un mayor dinamismo. Las nuevas hipotecas para la compra de vivienda aumentaron un 17,1% en 2018, consolidando la recuperación iniciada años atrás. Aunque la generación de crédito nuevo se encuentra todavía lejos de los niveles previos a la crisis, el Banco de España indica que ya es casi suficiente para compensar la amortización de la deuda hipotecaria pendiente.

En este sentido, la institución monetaria señala que las condiciones de acceso al crédito hipotecario habrían tendido a ‘relajarse’ durante los últimos años pero, tras el endurecimiento observado durante la crisis, los niveles actuales son todavía más estrictos que los que había antes de 2008.

En su informe, el Banco de España también hace referencia a la nueva ley hipotecaria, que entrará en vigor el próximo mes de junio. «Debería favorecer un descenso de la litigiosidad actual en este mercado, redundando en una mejoría de su funcionamiento, si bien podría generar un cierto endurecimiento de las condiciones aplicadas», precisa.

En suma, aunque asegura que la nueva ley hipotecaria incrementará la seguridad jurídica de estos contratos, reforzará la transparencia, la protección a los clientes y la introducción de requisitos más estrictos de evaluación de la solvencia del prestatario contribuirá a reducir el riesgo, podría implicar un cierto endurecimiento de las condiciones aplicadas, especialmente en el caso de los segmentos con un mayor perfil de riesgo.

Impulso de los precios inmobiliarios pero sin sobrevaloración

En cuanto al sector inmobiliario, el Banco de España señala que mantiene el proceso de recuperación de la actividad y de los precios, de forma que, aunque aún en niveles negativos, se sitúa muy cerca del equilibrio.

«Pese a que no se observa una relajación en las condiciones de concesión de los préstamos nuevos, su ritmo de crecimiento es elevado, por lo que será necesario mantener la vigilancia en este mercado», advierte la institución.

El mercado inmobiliario ha prolongado la etapa de recuperación que inició en 2014. Tal y como indica el informe, el dinamismo reciente de este mercado estaría reflejando en la «positiva» evolución del mercado de trabajo, así como en unas condiciones «muy favorables» de financiación para la adquisición de vivienda por parte de los hogares.

De hecho, el Banco de España indica que se ha producido una «lenta pero progresiva» absorción del volumen de viviendas sin vender que se acumuló tras la crisis, situándose actualmente por debajo de las 500.000.

Esto se ha plasmado también en las tasas de crecimiento «relativamente elevadas» de los precios de la vivienda (6,6% interanual en el cuarto trimestre de 2018). En conjunto, los precios medios de la vivienda acumulan un crecimiento del 22%, en términos reales, desde su nivel mínimo de principios de 2014, si bien permanecen un 31% por debajo de los máximos alcanzados en el tercer trimestre de 2007.

El Banco de España asegura que no se evidencian indicios «generalizados de sobrevaloración», aunque destaca la «notable disparidad regional» tanto en términos de operaciones como de precios. Los mayores avances se registran en las grandes ciudades y en las áreas costeras, debido sobre todo a una mayor pujanza de la demanda extranjera y a la concentración de la población.

Mayor demanda del alquiler, sobre todo entre jóvenes

Al igual que ocurre con los precios de compra, el Banco de España indica que las rentas del alquiler también han mostrado incrementos «significativos» en el periodo más reciente y una elevada heterogeneidad geográfica. Este desarrollo, según explica, se debe a la mayor demanda de este servicio, especialmente acusada entre los jóvenes.

«Esta mayor propensión por el alquiler podría responder a distintos factores, tales como el impacto de la crisis sobre este segmento, a cambios en las preferencias ligados a elementos sociológicos, así como a la adopción de medidas que han avanzado en la igualación en el tratamiento fiscal de la vivienda en alquiler y en propiedad y que han favorecido la oferta de vivienda de alquiler, aunque algunas de ellas han revertido recientemente», señala.