El 55% de las compañías españolas confían en la buena marcha de la economía mundial. Lo que supone un 37% más que el año anterior. Son datos del informe Global SME Pulse, realizado por Oxford Economics para American Express.

España se sitúa así en el cuarto puesto por nivel de confianza entre todos los países. Por detrás solo de Japón, donde el porcentaje de optimistas llega al 61%, México y Reino Unido (58% y 57%, respectivamente). Alemania está a la cola, con un nivel de confianza del 21%.

A nivel global, el crecimiento de la confianza en la evolución de la economía mundial pasa del 23% de 2016 al 43% en 2017. Una evolución que es «aún más significativa en lo que se refiere a las economías locales. Donde la confianza crece del 29% al 52%, destaca el estudio.

En concreto, las pequeñas y medianas empresas esperan un crecimiento en sus ingresos de un 7% de media en los tres próximos años. Un punto más que el año pasado. Según subraya el estudio, existe «una clara apuesta de las pymes por afianzar su posición actual para garantizar el crecimiento futuro».

Así, el 85% de las pymes confía en sus estrategias actuales para seguir creciendo. Mientras que el 27% de ellas pretende consolidar su cuota de mercado. Y el 11% buscará iniciar su actividad en nuevos mercados internos.

Por sectores, las empresas de hostelería y ocio (35%) y las de servicios financieros (33%) priorizan el desarrollo de los clientes y mercados existentes. Frente al 21% en sectores como el minero, alimentación y bebidas y productos de consumo.

Factores de riesgo

En el otro extremo, los 3.000 ejecutivos encuestados en 12 países han alertado de los riesgos más significativos a los que se enfrentan sus pymes. Y el 74% de ellos afirma que la competencia por parte de las grandes empresas se está intensificando. En comparación con los dos tercios que opinaban así el pasado año.

Del mismo modo, algunas pymes declaran enfrentarse a la irrupción de nuevos actores en su sector de actividad. Un riesgo que desciende, puesto que solo una de cada tres pymes se autodefine como disruptiva en su mercado, en comparación con el 46% del año pasado.

De su lado, la incertidumbre política en la exportación preocupa al 17% de las pymes. Una atención que comparten las compañías de comercio internacional, como transporte y turismo o productos químicos y farmacéuticos.

Por último, el estudio afirma que las compañías más grandes que aún son pymes destacan por su uso de las últimas tendencias tecnológicas. Como análisis de redes sociales o gestión de proyectos con tecnologías de ‘cloud computing’. Su objetivo es el de generar cercanía con el cliente y mejorar su seguridad interna.