“Una visita comercial no empieza cuando abres la puerta de una vivienda; lo hace mucho antes, cuando decides a quién se la vas a enseñar y cómo”. Es lo que asegura Alberto Padilla, Responsable de Formación y Desarrollo en Fotocasa, en su webinar “Cómo preparar la visita comercial con el comprador”.

“Se trata del momento de la verdad. No es un trámite operativo ni un paseo por un inmueble, sino el punto de inflexión donde se decide si una operación avanza o se diluye”. Y, en ese contexto, “la preparación previa es la principal palanca de conversión”, afirma el experto. Por ello, preparar la visita es diseñar una estrategia basada en datos, psicología y técnica. Nos cuenta cómo hacerlo paso a paso. 

Del “café para todos” a la segmentación psicológica del comprador

Uno de los errores más frecuentes —y más reveladores de falta de profesionalización— es utilizar el mismo argumento de venta para todos los clientes. 

Según Padilla, es necesario adaptar el discurso de venta al perfil de cada comprador.

  • El comprador “habitual”. Suele verbalizar sus necesidades racionales —precio, metros, número de habitaciones—, pero estas variables son solo la punta del iceberg. Bajo esa superficie se esconden motivaciones emocionales que condicionan la decisión final.
  • El inversor. No busca un hogar, sino un activo con un guión de rentabilidad claro. Le interesa la presión de la demanda, el potencial de revalorización del barrio o la facilidad de salida del activo. Por ejemplo, en este caso, el estado del baño es secundario frente al ciclo inmobiliario de la zona o la liquidez futura.
  • La familia. Prioriza la logística cotidiana: cercanía a colegios, seguridad del entorno, distribución funcional o espacios para teletrabajo. En este tipo de comprador la percepción de bienestar pesa tanto como el precio.
  • El comprador senior. Se centra en la accesibilidad, la eficiencia energética y la ausencia de barreras arquitectónicas, factores que pueden condicionar su calidad de vida a medio plazo.
Sin una entrevista previa que identifique las motivaciones de cada perfil de comprador, la visita se convierte en un ejercicio de improvisación con pocas probabilidades de cierre. 

Plantear preguntas estratégicas ayuda a anticipar objeciones y a afinar el discurso comercial. Algunas especialmente útiles son:

  • ¿Qué detalle le haría descartar esta vivienda hoy mismo?
  • ¿Qué es lo que más valora en una casa que no está dispuesto a sacrificar? 
  • Si tuviera que decidir hoy, ¿qué le generaría más dudas de esta vivienda?

El rigor como pilar de la autoridad profesional

El comprador suele llegar a la visita relativamente informado, ha comparado precios con viviendas similares, asegura Padilla. 

Por ello, el agente debe estar preparado y manejar con soltura los aspectos jurídicos, urbanísticos y técnicos de la vivienda, como:

1. La información catastral y registral

No basta con conocer la superficie o el año de construcción de la vivienda. El agente debe saber interpretar y explicar

  • las diferencias entre metros útiles y construidos, 
  • las posibles cargas inscritas, 
  • servidumbres o afecciones urbanísticas, 
  • …entre otros aspectos. 

Traducir ese lenguaje jurídico en consecuencias prácticas para el comprador —qué puede hacer con la vivienda, qué riesgos asume o qué trámites tendrá que afrontar— es una de las fuentes de valor más claras del asesoramiento profesional.

2. El planeamiento urbanístico

Conocer el planeamiento urbanístico de la zona permite anticipar qué se va a construir alrededor, cómo evolucionarán los servicios o si están previstas infraestructuras que puedan afectar al entorno.

3. La eficiencia energética y las posibles derramas

Lo que antes se consideraba un detalle técnico hoy condiciona la negociación. La ITE, la calificación energética o las derramas previstas influyen en la decisión de compra y conviene explicarlas con claridad y desde el primer momento.

Aplicar el home staging como herramienta estratégica

La neurociencia aplicada al marketing inmobiliario demuestra que el cerebro forma una primera impresión en cuestión de segundos, y “esa percepción inicial condiciona todo lo que vendrá después”, afirma Alberto. Por eso, la experiencia sensorial de la vivienda no es un detalle menor, sino una herramienta de venta.

La temperatura, la luz o incluso el olor influyen en cómo se percibe el inmueble. Una casa fría en pleno invierno transmite sensación de abandono, aunque esté impecable; una iluminación mal gestionada puede hacer que un espacio amplio parezca más pequeño de lo que es. En cambio: 

  • una temperatura confortable, 
  • luz natural bien aprovechada 
  • y aromas neutros,… 

…ayudan a que el comprador sienta que está ante un hogar, no ante un producto en exposición.

También es fundamental reducir la carga personal del espacio. Fotografías familiares, objetos muy particulares o una decoración excesiva dificultan que el comprador se imagine viviendo allí. Necesita un escenario neutro sobre el que proyectar su propia vida. 

“El home staging no es una cuestión estética: es una herramienta psicológica que influye directamente en la percepción del valor del inmueble y en la disposición a pagar por él”, recuerda Padilla.

Conocer la viabilidad económica: el “as en la manga” del agente inmobiliario

Padilla nos recuerda que la visita comercial no puede separarse de la viabilidad económica de la operación. La financiación se ha vuelto más compleja y selectiva, y eso hace que el acceso al crédito sea hoy uno de los grandes filtros en la compraventa de vivienda.

En este escenario, el agente inmobiliario debe ir un paso por delante y aportar contexto financiero desde el primer contacto, sin limitarse a remitir al cliente a su entidad bancaria”, asegura. La posibilidad de subrogar una hipoteca existente con buenas condiciones puede convertirse en un argumento decisivo.

Durante la visita también es clave perfilar la solvencia del comprador para distinguir entre quien está explorando el mercado y quien tiene capacidad real de cierre.

El factor “wow” de la visita a la vivienda y la importancia del silencio

Una visita sin guión es una oportunidad perdida. 

El orden de los factores sí altera el producto. Empezar por el punto más fuerte de la vivienda —una terraza con vistas, un salón luminoso, una cocina de diseño— predispone al comprador de forma positiva antes de llegar a las áreas más funcionales.

Pero uno de los grandes secretos del agente veterano es el silencio

“Hay momentos en los que el agente debe retirarse y permitir que el comprador sienta y se imagine viviendo en esa vivienda”, explica Padilla. 

Cuando aparece una objeción, un dato técnico puede servir para ofrecer soluciones. Por ejemplo, una cocina pequeña puede no ser un problema si se explica que el tabique no es estructural y que permitiría abrir el espacio al salón, ganando amplitud con una reforma sencilla. 

Cómo preparar una visita en zonas de alta demanda

La preparación de la visita adquiere una dimensión adicional en mercados especialmente tensionados, donde la presión de demanda es extrema y el margen de error en la selección del comprador se reduce al mínimo. 

En grandes capitales y zonas con regulación de precios o fuerte intervención administrativa, la visita no es solo un proceso comercial, sino un filtro estratégico. Aquí el agente debe ser especialmente riguroso en:

  • La selección previa del comprador 
  • Anticipar objeciones regulatorias
  • Gestionar expectativas desde el primer contacto 

En este contexto, la visita no solo sirve para enseñar la vivienda, sino para comprobar si la operación es viable desde el punto de vista legal, financiero y de plazos

“Improvisar en mercados con alta demanda no solo reduce las posibilidades de cerrar, sino que puede retrasar la venta durante meses por una mala estrategia inicial”, concluye Padilla.

Cómo preparar al propietario para que la visita funcione

La preparación no termina en el comprador. El vendedor es, en muchos casos, el gran factor disruptivo de la visita comercial. Un propietario presente, que interviene, justifica el precio o contradice al agente, puede romper la dinámica de la visita en segundos.

En este contexto, Padilla explica que el agente debe preparar al propietario para la visita con la misma precisión que al comprador: explicar el guión, recomendar su ausencia o, como mínimo, establecer límites claros a su intervención. 

“La visita es un escenario liderado por el agente, que actúa como director de escena y garante de la información”

La importancia de la post-visita con el cliente

La visita no termina al cerrar la puerta del inmueble. Es en el seguimiento donde se consolidan las operaciones. “Una parte significativa de las ventas que se pierden se deben a un seguimiento deficiente”, explica Alberto Padilla.

Por ello, según el experto, el agente no debe mandar un simple mensaje de cortesía, sino un dossier post-visita con comparables de mercado basados en precios de cierre, escenarios de reforma o rentabilidad y un resumen de gastos recurrentes del inmueble. “Este nivel de servicio genera confianza y fideliza al cliente, incluso cuando esa vivienda concreta no es la elegida”.

El modelo P.R.E.P.A.R.A. para sistematizar la excelencia en la visita

Para estructurar la preparación de la visita, Alberto Padilla propone el modelo P.R.E.P.A.R.A., una hoja de ruta para sistematizar la visita y profesionalizar el proceso:

  • Perfilado del comprador, identificando motivaciones y objeciones potenciales.
  • Radiografía técnica del inmueble, con datos legales, urbanísticos y energéticos.
  • Escenografía sensorial, optimizando luz, temperatura y percepción del espacio.
  • Plan financiero del cliente, anticipando escenarios de financiación.
  • Argumentario personalizado, adaptado al perfil del comprador.
  • Recorrido narrativo estratégico, gestionando impactos y silencios.
  • Acciones post-visita, con seguimiento basado en datos.

“La visita presencial sigue siendo el momento en el que se construye la confianza real entre comprador y agente. Prepararla bien es una forma de respetar el tiempo del cliente y la dimensión económica de la operación” asegura Padilla.

Checklist para el agente inmobiliario: tres errores que pueden arruinar una visita en minutos

  • Improvisar el recorrido sin un guión previo.
  • No saber explicar cargas, derramas o implicaciones legales.
  • No medir el feedback de las visitas y ajustar la estrategia de pricing y marketing del activo.

Conclusión: preparar la visita es preparar la venta

Como subraya Alberto Padilla en su webinar para profesionales del sector, “la preparación de la visita comercial se traduce en el 90% del éxito en el cierre inmobiliario”

En la práctica, gran parte de las operaciones se deciden antes de que el comprador cruce la puerta del inmueble, en cómo se filtra al cliente, la forma en la que se construye el relato y la manera de anticipar objeciones. 

Por todo ello, “la diferencia entre mostrar viviendas y cerrar operaciones está en la preparación”, concluye Padilla.


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