Xavier Vilajoana cumple su primer año al frente de APCEspaña, la patronal que agrupa a los principales promotores y constructores del país, en un momento especialmente complejo para el mercado residencial. Con un déficit crónico de vivienda que sigue ampliándose año tras año, el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes retos económicos y sociales de España, con impacto directo tanto en la compraventa como en el alquiler.

Desde su posición, Vilajoana defiende que el problema es estructural y que la solución pasa, necesariamente, por aumentar de forma sostenida la oferta de vivienda de todo tipo. En esta entrevista, el presidente de APCEspaña analiza la evolución de la obra nueva, los principales cuellos de botella que frenan la producción residencial —como la falta de suelo finalista, la inseguridad jurídica o la lentitud administrativa— y las perspectivas del sector de cara a 2026.

También reflexiona sobre su primer año de mandato, la necesidad de reformar la Ley de Suelo y el papel clave de la colaboración público-privada para ampliar el parque de vivienda asequible.

Ha pasado ya un año desde que asumió la presidencia de APCEspaña. Si tuviera que hacer balance, ¿cuáles diría que han sido los principales avances del sector y los grandes retos que siguen pendientes?

En este año de mandato el sector ha seguido consolidándose, con un incremento paulatino de la producción de viviendas, aunque sigue siendo insuficiente para responder a la demanda. En el sector hemos seguido apostando por la innovación, el desarrollo de sistemas constructivos industrializados e incrementar la sostenibilidad de los edificios y las viviendas para que sean más eficientes, confortables y adaptables a las necesidades de la demanda actual y futura.

Hemos mantenido una agenda de trabajo intensa con administraciones, partidos políticos y otras organizaciones sectoriales para trasladarles nuestras propuestas dirigidas a incrementar el parque de viviendas en nuestro país; también hemos publicado informes señalando los bloqueos regulatorios que impiden que haya mayor oferta y seguiremos haciéndolo en 2026 con mayor empuje.

Entre los grandes retos pendientes tenemos que incrementar la producción de vivienda de todo tipo para reducir el déficit acumulado que arrastramos año tras año. Para ello necesitamos que se ponga a disposición suelo finalista y se apruebe la reforma de la Ley de Suelo; recuperar la seguridad jurídica es otro elemento clave, junto con una mayor agilidad administrativa y el impulso de fórmulas de colaboración público-privada efectivas para desarrollar vivienda asequible y VPO.

“Necesitamos que se ponga a disposición suelo finalista y se apruebe la reforma de la Ley de Suelo”

Asegura que España arrastra un problema estructural: el déficit crónico de vivienda. ¿Cómo describiría la situación actual en el país, especialmente en términos de disponibilidad y accesibilidad?

El problema de acceso a la vivienda viene dado por la falta de oferta de vivienda de todo tipo: mientras la población crece y las previsiones de creación de hogares para los próximos años se sitúan en 330.000 nuevos hogares, la construcción de viviendas no avanza al mismo ritmo.

Aunque en este 2025 hayamos aumentado el ritmo de producción de obra nueva, la verdad es que seguimos arrastrando un déficit acumulado que puede llegar a convertirlo en estructural si no se dan las condiciones adecuadas para poner mayor oferta en el mercado.

El mercado de obra nueva vive un momento complejo, debido a costes, suelo y plazos administrativos. ¿Cómo cree que evolucionará la promoción residencial en los próximos meses?

Esos son algunos de los factores clave a resolver si queremos dotar al parque de la cantidad de viviendas suficiente para dar respuesta a las necesidades de hogares presentes y futuras.

En 2026 seguiremos promoviendo residencial, por supuesto, pero el ritmo será insuficiente si no solucionamos los cuellos de botella en la transformación y gestión urbanística, si no agilizamos la concesión de licencias y otros permisos pre y post obra; si seguimos hablando de vivienda, pero sin destinar los recursos suficientes —durante los próximos 10 años— a políticas públicas que provean de vivienda asequible y protegida en colaboración público-privada. Y tampoco será suficiente si no potenciamos la formación profesional y atraemos talento al sector de la construcción, ya que es necesario llevar a cabo el relevo generacional que permita a las empresas desarrollar su actividad sin mayores problemas.

“Esta situación es inaceptable porque todos estos proyectos que están paralizados cuentan con reservas de vivienda, también en régimen de protección oficial, y esto supone un perjuicio considerable para los ciudadanos y ciudadanas”

Su llegada a la presidencia coincidió con el bloqueo de la reforma de la Ley de Suelo en el Congreso. ¿Considera que sigue siendo una pieza clave para el sector? ¿Qué repercusión tendría en el mercado?

La reforma de la Ley de Suelo es imprescindible para desencallar todos aquellos planeamientos urbanísticos que actualmente se encuentran detenidos o que tuvieron que volver al proceso inicial debido a errores menores, fácilmente subsanables, que se podrían haber arreglado sin necesidad de tener que volver a empezar de cero todas las gestiones. La normativa actual nos ha llevado a que, de media, se tarde 16 años en transformar un suelo en finalista —es decir, que sea apto para poder construir viviendas— y en algunos casos este plazo de tiempo se extiende a los 20 años.

Esta situación es inaceptable porque todos estos proyectos que están paralizados cuentan con reservas de vivienda, también en régimen de protección oficial, y esto supone un perjuicio considerable para los ciudadanos y ciudadanas, que son a quienes van dirigidas estas viviendas que no se están construyendo por causas que tienen fácil solución.

Uno de los objetivos clave para reducir la presión sobre los precios es aumentar el parque de vivienda. Desde su punto de vista, ¿qué medidas permitirían realmente construir más y hacerlo más rápido?

La aprobación de la reforma de la Ley de Suelo que comentábamos antes es una de las piezas clave, pero no la única. La solución al problema de acceso a la vivienda es multifactorial y solo con la suma de diversas acciones podremos hacer frente a la situación actual.

Es necesario recuperar la seguridad jurídica y dejar de legislar con medidas enfocadas solo a la demanda. El principal problema de acceso a la vivienda es la falta de oferta suficiente de toda tipología, por lo que se necesitan medidas que incentiven la promoción residencial y el aumento de la oferta en alquiler, el desarrollo de instrumentos de colaboración público-privada efectivos que permitan incrementar el parque de vivienda asequible y protegida tanto en alquiler como en venta, y que las licencias de obra se concedan en un plazo de dos o tres meses —si hay estudios de por medio— según marca la ley, y no en 12-18 meses como está pasando actualmente.

“Se necesitan medidas que incentiven la promoción residencial y el aumento de la oferta en alquiler, el desarrollo de instrumentos de colaboración público-privada efectivos que permitan incrementar el parque de vivienda asequible y protegida tanto en alquiler como en venta, y que las licencias de obra se concedan en un plazo de dos o tres meses”

Estamos ante un momento de fuerte tensión tanto en el mercado de la compraventa como en el del alquiler. ¿Qué medidas considera realmente efectivas para aliviar la situación? ¿Qué puede aportar el sector privado y qué debería aportar la administración para que los precios dejen de escalar?

Aquellas medidas que incentiven el incremento de oferta de vivienda, como poner suelo a disposición para construir vivienda y disponer de las herramientas suficientes para poder trabajar en un entorno estable.

Desde el sector privado estamos comprometidos con el desarrollo del parque de vivienda, tanto libre como asequible y protegida. Y para ello se necesita un entorno favorable, con normas claras, justas y estables en el tiempo, para que el sector privado pueda poner en marcha inversiones y proyectos con garantías de que no habrá cambios “a mitad de partido”.

Se habla mucho del papel de los grandes tenedores, de la regulación y del mercado del alquiler. ¿Cómo cree que debería ser la colaboración público-privada para que el sector promotor pueda aportar más vivienda accesible y, al mismo tiempo, mantener su estabilidad económica?

Si se quiere incrementar el parque de vivienda en alquiler, se necesitan diversas acciones que incentiven la puesta en el mercado de una mayor oferta en vez de penalizar y provocar la retirada de inmuebles, además de fórmulas de colaboración público-privada que sean realmente efectivas para incrementar el parque en alquiler asequible y de vivienda protegida.

Tenemos varios ejemplos en la cesión de derechos de superficie para edificar y gestionar la promoción de VPO en alquiler en suelo público por un periodo de tiempo (75-90 años), para que, pasado ese tiempo, el suelo y la edificación reviertan en favor de la Administración Pública.

“Si se quiere incrementar el parque de vivienda en alquiler, se necesitan diversas acciones que incentiven la puesta en el mercado de una mayor oferta en vez de penalizar y provocar la retirada de inmuebles”

Para terminar, ¿qué horizonte manejan desde APCE para 2026 en cuanto a producción de vivienda, comportamiento de la demanda y evolución de precios? ¿Ve margen para que la obra nueva retome mayor dinamismo o las limitaciones actuales seguirán condicionando el ritmo?

El ritmo actual de construcción de nuevas viviendas creemos que seguirá en 2026, incluso pudiera incrementarse progresivamente, pero si no se resuelven pronto los cuellos de botella urbanísticos, si no se recupera la seguridad jurídica y se incrementa la dotación presupuestaria, el esfuerzo que hagamos desde el sector privado desgraciadamente no bastará para solucionar el problema de acceso a la vivienda en España.