Beatriz Toribio

“El sector se está normalizando. Mientras no haya burbuja del crédito, no habrá burbuja inmobiliaria”

 

Por fin vemos la luz al final del túnel. Después de un duro y prolongado ajuste, el sector inmobiliario retoma el ritmo y se recupera del letargo de los últimos años. Y lo hace con incrementos de dos dígitos que han hecho saltar las alarmas en medios de comunicación y ciertos ámbitos de la opinión pública, donde ya se habla de riesgos de una nueva burbuja inmobiliaria. Pero hoy por hoy, con los datos en la mano, es pronto para hablar de ello.

El sector se recupera, sí. Pero no hay que olvidar que venimos de muy abajo, lo que explica que esos abultados incrementos que se están registrando en el número de compraventas, hipotecas y precios son el ‘efecto rebote’ tras la parálisis que el mercado inmobiliario ha vivido como consecuencia de la crisis. Pero aún estamos lejos de la inercia que el sector tenía en los años del boom.

Algunos datos que lo demuestran: según el INE, en 2016 se firmaron 281.328 hipotecas sobre viviendas y se espera que en 2017 se superen con creces las 300.0000. Estamos muy lejos de los 1,3 millones de créditos hipotecarios que se concedieron en 2007, en pleno boom, o incluso de las 607.535 hipotecas registradas en 2010, en plena crisis. El año pasado se cerraron 403.866 operaciones de compraventa, un 48 % menos que en 2007 (775.300).

¿Y los precios? Como consecuencia de este mayor dinamismo, la vivienda se está encareciendo, pero las subidas se concentran en Cataluña, Madrid, las islas y determinados puntos de la costa, según los datos del Índice Inmobiliario fotocasa. Además, no hay que olvidar que comprar una vivienda hoy en España sigue siendo de media un 42 % inferior a abril de 2007. Esta brecha se reduce al 20 % en el caso de Barcelona y al 35 % en el de Madrid capital.

Invertir en vivienda vuelve a estar de moda. Los primeros en ver el recorrido del mercado fueron los grandes fondos de inversión extranjeros allá por 2013. Después se sumaron los medianos-grandes inversores nacionales sedientos de mayores y mejores rentabilidades en un contexto de bajos tipos de interés. Y en este 2017 se está reactivando la demanda particular que, con la vuelta de la financiación, cierta mejoría económica y del empleo, se anima de nuevo a comprar. El sector se recupera lentamente y con muchas diferencias a las prácticas de antaño.

Primero, el perfil del comprador ha cambiado. Ahora es más exigente y no está dispuesto a pagar lo que sea por lo que sea.

Segundo y más importante, las entidades bancarias prestan de nuevo, pero ni mucho menos con la alegría de antaño, sino más bien todo lo contrario, lo que, desde mi punto de vista, es el factor principal que aleja las posibilidades de una nueva burbuja.

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